Limpieza de armarios: qué quedarte y qué no

perchas

¡No tengo nada que ponerme!…¿Cuántas veces has pensado o dicho esta frase? seguro que muchas. Sin embargo, lo más probable es que lo hayas dicho frente a  un armario lleno de ropa. Y es que muchas veces acumulamos prendas que no nos ponemos. Eso impide que dejemos sitio a las nuevas y que tengamos un armario eficiente.

El verano es la época perfecta para hacer limpieza y deshacernos de toda la ropa que nos sobra. Con esta limpieza no solo ahorrarás espacio. Te permitirá ver qué te hace falta realmente ¡y podrás comprarlo de rebajas! Además, con las prendas que no utilices podrás ganar dinero o hacer una buena obra.

¿Te animas a descubrir qué secretos se esconden entre tu ropa? Nosotros te damos las claves para hacer una limpieza de armario correctamente y de forma eficiente.

Haz que la limpieza sea algo divertido

musica

Sí, sabemos que parece una tontería, pero no lo es. Pero es que con este calor no apetece pelearse con los cajones entre montones de ropa. Por eso, para motivarte, te sugerimos que pongas tu música favorita mientras ordenas. Mantendrá estimulada la parte creativa de tu cerebro y te hará la tarea mucho más amena. Eso sí, ¡cuidado! no te vengas muy arriba y termines con toda la ropa tirada y bailando dándolo todo.

Ordena de dentro hacia fuera

Es cierto que para llegar a las prendas del fondo primero tienes que quitar las de delante, lo sabemos, pero a la hora de seleccionar no tienes por qué hacer eso. Empieza evaluando aquello que tenías al fondo del armario ¿por qué? pues porque si está al fondo es que hace mucho que no te lo pones. Si empiezas la limpieza y ves que tienes un montón de cosas que van a ir fuera ¡te motivarás mucho más!. Además, así habrás cogido carrerilla para cuando llegues a las prendas que te hagan dudar.

Si se te ha quedado grande…¡fuera!

ropa grande

Con lo que te ha costado que se te quede tipín… ¿y vas a guardar eso pantalones por si acaso? ¡ni se te ocurra! Deshacerte de esas prendas que ya no te valen te motivará muchísimo. Verás reflejado tu cambio en tu armario y te sentirás obligada a mantenerte en la talla que predomine ahora entre tu ropa.

Y si tu caso es el contrario, y la ropa ya no te vale porque se te ha quedado pequeña…deshazte también de ella ¡pero no de toda! Guarda dos o tres prendas que te encanten, te servirán de motivación para ponerte en forma y volver a ponértelas.

Si no te lo has puesto en el último año…

…seguramente no te lo vas a volver a poner. El año es la barrera temporal para saber si algo lo usamos realmente o no. Obviamente, esta norma sirve para la ropa de diario, no para la de fiesta. Si hay una prenda o complemento que no hayas usado en los últimos 12 meses, lo más probable es que no la vuelvas a usar, así que será mejor que abandone su sitio en el armario.

Y si tienes dudas sobre algo…

armario

Si hay una prenda que no te hayas puesto en mucho tiempo, pero que dudes si quedarte o no porque te encanta…¡señalízala! Colócala en una percha de un color diferente o ponle un distintivo. Si después de un año sigue igual, es el momento de deshacerte de ella.

Deshazte de los zapatos incómodos

Te enamoraste de ellos en la tienda, te los probaste y no los aguantabas, pero te convenciste de que los terminarías domando…y te lo compraste. Desde entonces, cada vez que has intentado ponértelos, has terminado con rozaduras y ampollas en los pies y con los zapatos en la mano.

Seamos sinceras, esos zapatos te encantan, son preciosos, pero te hacen un daño tremendo. Aunque te duela en el alma ¡debes deshacerte de ellos! No están hechos para ti, pero quizá sí para otra persona, así que véndelos o regálalos…y deja descansar a tus pies.

Dí adiós al vestido de la comunión de tu primo

vestidos antiguos

Sabemos que fue un día muy especial, que estabas monísima y que era la moda entonces…pero si el traje tiene 10 años ¡ya no se lleva! Como está nuevo no te vamos a decir que lo tires, pero puedes venderlo o regalarlo. Salvo que se un básico muy básico, de esos atemporales, ese vestido no te lo vas a volver a poner. Además, ni la moda es la misma ni tú tampoco, mejor que para la próxima fiesta te compres algo para tu nuevo yo.

Ni una sola prenda desgastada o desteñida

Blusas blancas con manchas amarillentas, calcetines desgastados, ropa interior con agujeros…¿para qué guardas todo eso? La ropa es como todo, se estropea, y cuando lo hace hay que tirarla.
Recuerda que los únicos agujeros válidos en la ropa interior son los del encaje…así que si tus braguitas de algodón parecen un queso ¡tíralas y cómprate unas nuevas! Y las axilas amarillas solo son aptas en camisas amarillas…¡Renueva!

¿Y qué hago con todo lo que ya no voy a usar?

ropa para dar
Quizá sea esta la pregunta que te venga ahora a la mente. Ya te hemos dicho con qué quedarte, pero ahora toca saber qué hacer con el resto de las cosas. En resumen, tienes cinco opciones:

1- Véndelas: Quizá tengas prendas que estén como nuevas, incluso puede que alguna lleve aún la etiqueta. Si es así tienes muchas plataformas que te permitirán poner a la venta tus prendas y sacarte un dinerillo para renovar tu armario.

2- Regálalas: Seguro que tienes alguna amiga a la que le encanta ese vestido que a ti ya no te vale, o que tiene una boda, pero aún no tiene vestido. Ofrece las prendas de las que te vayas a deshacer a tus familiares y amigas, ¡será como ir de compras pero sin pagar!…eso sí, no seas cutre y ofrece solo aquellas que estén en buenas condiciones.

3- Dónalas: Esta es, posiblemente, la mejor opción de todas. Coge todas aquellas prendas que aún se puedan usar y llévalas a alguna ONG ¡harás feliz a mucha gente y te sentirás estupendamente!

4- Dales una nueva vida: Puedes emplear tus viejas prendas para hacer paños de limpieza, o para confeccionar ropita para los muñecos de tu hija o sobrina. También puedes recortar esos pantalones largos que están rotos y hacerte unos shorts ¡estupendo!

5- Tíralas: Pero, ¡ojo! No tires las prendas a la basura. Llévalas a un punto limpio o deposítalas en los contenedores de ropa de Cáritas. Ellos venderán la tela de aquellas prendas que no se puedan usar y emplearán el dinero en ayudar a los más necesitados.

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