Anestesiar tu corazón te destruye

Anestesiar tu corazón te destruye
Shutterstock

Estás cansada de tanto dolor y de que las cosas no te salgan bien. La vida no siempre es fácil. Cada día es un peso más a tus espaldas. Decepciones, frustración, sueños rotos y promesas que no se cumplen… “¡Ojalá pudiera no sentir! Quizás así podría hacer muchas más cosas” te dices. Pero nunca lo olvides: anestesiar tu corazón te destruye.

La vida debe ser siempre una invitación continua a experimentar, a arriesgarnos, a seguir sintiéndonos vivas a pesar de las malas experiencias. Toda decepción duele, es cierto. Incluso algunas puede que nos queden sin fuerzas en algún momento pero créeme que si las vivimos es por algo: para aprender y seguir creciendo. Veámoslo.

El peso de anestesiar tu corazón

Puede que tras vivir una experiencia como sentirte abandonada por tu pareja, sin apoyo, rechazada o criticada sientas que no vales nada. Cuando te miras al espejo lo único que eres capaz de ver es un saco lleno de defectos. La mala suerte parece que se ha empeñado en ser tu compañera. Has dado tanto y tan poco has recibido que incluso puedes llegar a culparte de la situación.

Anestesiar tu corazón te destruye

Shutterstock

Esta herida tan profunda e invisible a los ojos de los demás es causada por tu dolor emocional. Una sensación desgarradora que se hunde en tu interior y ante la que si no pones remedio llegará a paralizarte y a convencerte de que lo mejor para ti es anestesiar tu corazón. “Si no sientes, no sufres” te dice.

Desconectarte para protegerte

Así, desde aquel momento en el que sufriste tanto y sentiste como te rompías por dentro todo cambió. Tu corazón se enfrío y tus emociones se apagaron. No quieres volver a equivocarte. Por lo que echaste la llave a tu corazón y ya nadie más ha podido volver a acceder a él.

Desconectarte para protegerte no es una buena opción porque no te estás protegiendo sino haciéndote más daño. Aunque al principio no seas capaz de percibirlo, negarte la posibilidad de sentir es condenarte a un malestar invisible y cotidiano y que además, repercute negativamente en tus relaciones con los demás. No es justo ni para ni para nadie. No todo el mundo se merece la ausencia de tu afecto solo porque algunas personas no supieron apreciarlo.

Aprende a gestionar tu dolor emocional

El dolor emocional siempre va a estar presente. Nadie es inmune al sufrimiento. Pero aunque sea una experiencia inevitable, esto no significa que tengas que rendirte ante él. La forma en la que gestiones tu dolor día a día, te ayudará a seguir adelante o por el contrario a quedarte bloqueada y estancarte en él. Solo tu decides qué quieres hacer. Pero no olvides que te mereces seguir adelante. Te explicamos cómo.

  • Acepta tu dolor

El primer paso para gestionar las experiencias de malestar y sufrimiento es permitirse sentirlas. Porque para cerrar una etapa necesitas entender qué ha pasado y no huir. Luego, tendrás que desahogarte, es decir, dar salida a ese dolor en forma de lágrimas, gritos o de cualquier otra manera que te permita liberarlo. En el caso de que tengas dificultades, un psicólogo podrá ayudarte.

Anestesiar tu corazón te destruye

Shutterstock

Es un error pensar que la mejor opción para estar bien es anestesiar tu corazón porque el dolor de este modo quedará encapsulado en tu interior y se manifestará por ejemplo a través del dolor físico. Lo mejor es conectar con tus emociones. Ahora bien, para hacerlo necesitas tu tiempo. De nada vale forzar este proceso.

  • Practica el amor propio y priorízate

Tras liberar todo ese sufrimiento desgarrador necesitas reflexionar y dedicarte tiempo a ti misma. Para ello, puedes preguntarte ¿Qué puedo hacer para superar esto? ¿Necesito un cambio? Justo es el momento para oxigenarte y limpiar todo aquello de tu vida que no te permite avanzar. Pero no busques culpables, el perdón siempre será mejor opción que el odio. Es tiempo para ti por lo que acepta lo ocurrido, déjalo ir y enfoca tus objetivos en el ahora.

  • Aprende a reinventarte

Ahora que ya has liberado el peso de tu dolor emocional y te has centrado en ti, toca reinventarte. Define qué persona quieres llegar a ser, con qué te quedas de lo ocurrido para bien y alimenta tus ilusiones, esperanzas y sueños. Nunca es tarde para introducir cambios en tu vida y apostar por ti. ¡Te lo mereces!

Por último no olvides que la vida en ocasiones duele pero que el poder para continuar y superar la adversidad se encuentra en tu actitud. Eres mucho más que todo ese dolor y sufrimiento…

Danos tu valoracion