Cómo unir tus pedazos rotos

Cómo unir tus pedazos rotos
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La vida no es fácil. A veces pesa y otras nos rompe por dentro. Puede ser un desamor, el mal despertar de un sueño o la pérdida de un ser querido. Sea cual sea el motivo, nos duele profundamente y nos hace añicos. Nadie nos enseñó cómo recoger nuestros pedazos rotos para después unirlos. ¡Sigue leyendo este artículo si quieres descubrir cómo hacerlo!

El dolor emocional

Vivir con el corazón roto sea por el motivo que sea es como deambular desnuda y medio vacía. Sin ganas, desgarrada y con el alma perdida. Soportando un dolor tan grande que a veces se hace inaguantable.

Aunque este dolor no se vea es tan profundo que suele tardar en curar. Incluso puede llegar a transformarse en dolor físico como asegura el profesor David Alexander y director del Centro de Investigación de Trauma en Aberdeen (Escocia). Por ello es importante prestar atención a cómo nos sentimos cuanto antes. Porque aunque dicen que el tiempo todo lo cura, si este no va acompañado de coraje y fuerza interior nuestra herida seguirá doliendo.

Cómo unir tus pedazos rotos

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Además, ignorar el dolor emocional que sentimos tan solo provocará que la herida se haga más profunda y que la ansiedad o la depresión comiencen a emerger en nuestra vida. De modo que si no actuamos cuanto antes, la tristeza terminará por ser nuestra traje y seremos incapaces de reanudar nuestro rumbo. Hay vida más allá del dolor aunque en ocasiones no podamos apreciarla y una gran lección que aprender tras comprenderlo.

Resiliencia para sellar nuestras heridas

Recoger nuestros pedazos rotos no es tarea fácil pero tampoco imposible, siempre y cuando estemos dispuestas a hacerlo. Ya que pone a prueba nuestra valentía personal y nuestra capacidad de resiliencia, esa que se caracteriza por hacernos fuertes a pesar de las tormentas.

Para comprenderlo podemos acudir al arte ancestral de Japón conocido como Kintsukuroi para extraer una gran reflexión que luego, podremos aplicar a nuestra vida. Allí cuando un objeto se rompe en pedazos lo unen con oro. De manera que no se busca que el objeto recobre su forma original sino embellecerlo y aportarle mayor resistencia. Para la cultura nipona unir esos pedazos rotos es otorgar mayor vitalidad a ese objeto para luego, valorar por completo su historia. Kintsukuroir es el arte de dar belleza a las roturas.

Así, lo que podemos extraer de esta sencilla pero bella técnica artística es que nuestros pedazos rotos, nuestras heridas o nuestras grietas forman parte de nuestra historia. No tenemos que esconderlos sino sellarlos con oro para continuar y favorecer nuestro crecimiento personal.

Estrategias para unir nuestros pedazos rotos

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Nuestros pedazos rotos tienen la posibilidad de sellarse a través de la resiliencia, la capacidad que desde la perspectiva psicología positiva todos podemos aprender para sobreponernos a la dificultades y hacernos en definitiva, más fuertes. Ya que implica reestructurar nuestros recursos psicológicos en función de las nuevas situaciones. Para ello, necesitamos:

  • Tiempo. Cuando somos un saco de pedazos rotos asimilar la experiencia conlleva tiempo porque necesitamos volver a conectarnos de manera sana con nuestro corazón. Es importante entenderlo, ya que el tiempo es el que va a hacer posible que el resto de consideraciones se lleven a cabo.
  • Facilitar nuestro desahogo emocional. Este es uno de los momentos más complicados porque implica aceptar nuestro dolor y darle paso a través de las lágrimas, el enfado… Liberar nuestras emociones nos ayudará a conectar poco a poco con nosotras mismas y con todo lo que nos rodea.
  • Promover la acción constructiva a través de la motivación. Una vez que hemos liberado toda esa energía que teníamos contenida toca aplicar el sellado del poderoso arte Kintsukuroi para asomarnos de nuevo a la vida y proseguir. Porque es importante aceptar lo sucedido y comprender que sin todo su aprendizaje no seríamos las mismas.
  • Fomentar la autoconfianza y la actitud positiva. Algo que no podemos olvidar durante todo este proceso de sanación es mantener una actitud positiva junto a la autoconfianza, ya que gracias a ellas todo será mucho más fácil.
  • Reintegrarnos. Por último y no menos importante es integrar toda la experiencia de dolor como parte de nuestra historia para reconstruirnos de nuevo. Y para ello es necesario ser conscientes de nuestro propio cambio y de cuáles son las consecuencias en nuestro interior de aceptar lo sucedido.

No olvides que aunque digan que es de valientes sonreír cuando el corazón pide llorar, la valentía es ante todo la capacidad de recoger uno a uno nuestros pedazos rotos para ser más fuertes y reconstruirnos de nuevo.

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