La comunicación afectiva con los niños

La comunicación afectiva con los niños
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La comunicación afectiva es fundamental durante la crianza de tu hijo. Hablar desde las emociones te conecta profundamente con ellos y fortalece vuestro vínculo, potenciando su vocabulario emocional.

Porque no hay necesidad de gritar cada vez más fuerte para que tu hijo entiendan lo que quieres decirle, sino escoger las palabras y el tono emocional adecuado para llegar a él. La comunicación afectiva es el puente más sólido entre tu hijo y tu.

La importancia de la comunicación afectiva con tus hijos

Aunque te parezca sorprendente tu hijo desde el tercer trimestre es sensible a las voces que proceden del exterior gracias a la gran capacidad de conducción del sonido que tiene el líquido amniótico. De manera que aunque el feto no entienda el lenguaje sí que es sensible al tono emocional del mismo, por lo que como afirma la psicobióloga Vivette Glober la educación emocional se inicia desde el útero.

Además, tu hijo durante la época del embarazo se encuentra íntimamente ligado a tu voz y por lo tanto a tu mundo emocional. De ahí, que se encuentre tan familiarizado con el lenguaje afectivo. Por eso es tan importante prestar atención a tus emociones además de a tus revisiones médicas durante este período.

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Y lo mismo sucede cuando van creciendo. Da igual los juguetes que le compres para estimular su desarrollo o los alimentos y cuidados que le proporciones, si no van acompañados de un trato nutrido de afecto y cariño desde el lenguaje de las emociones, no crecerá como es debido. Cuando la crianza de un niño se ve privada de afecto desemboca en carencias y necesidades que a la larga intentará cubrir de otra forma y que inevitablemente, repercutirá en sus relaciones.

El poder de las palabras

Las palabras son un componente esencial en la comunicación afectiva con tu hijo porque están cargadas de un gran poder para bien o para mal. Con ellas puedes transmitir y generar estados emocionales positivos pero también negativos, por eso es muy importante prestar atención a qué le dices y cómo.

Ten en cuenta que según varias investigaciones el lenguaje influye en el cerebro de tu hijo. Así, un mensaje de desprecio o una crítica destructiva puede dejar una huella emocional en él capaz de generar estados de estrés, miedo o indefensión e influir en su autoestima. Ahora bien, para comunicar afecto a tu hijo de manera sana tienes que haber sanado tus carencias de lo contrario, proyectaras en él parte de tus vacíos e inseguridades.

Claves de la comunicación emocional con los niños

El lenguaje de las emociones es necesario para nutrir de afecto pero también para fomentar relaciones sanas, sólidas y seguras desde la autenticidad. Por ello, es muy importante saber ponerlo en practica y no descuidarlo.

Antes de explicarte como hacerlo conviene aclarar que comunicar afecto no es abusar del lenguaje positivo y las caricias emocionales, sino hacerlo en su justa medida porque de lo contrario pederá su valor.

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Tu hijo creció detectando el tono emocional de los mensajes que le llegaban a su alrededor por lo que si abusas del refuerzo positivo tal como “sí, sí, está muy bien”, “claro hijo, es muy bonito” para pasar de ese momento porque estás muy ocupada, se dará cuenta.

La comunicación emocional consiste en saber conectar con con tu hijo en todos los sentidos, desde la mente hasta el corazón. Para ello, te proponemos estas claves:

  • Escucha a tu hijo. Presta atención cuando te hable. A todos nos gusta que muestren interés por nuestro mundo y los niños no van a ser menos. Mírale a los ojos y pregúntale, pero sobre todo demuéstrale que cada palabra que te dice es importante para ti.
  • Háblale con cariño. No solo las palabras son importantes, cómo las pronuncias y con qué las acompañas es fundamental para transmitir amor y sentimientos positivos. Fuera gritos. Cada vez que pronuncies su nombre hazlo con afecto.
  • Evita dar discursos largos. Por regla general los niños no son capaces de mantener la atención durante demasiado tiempo por lo que si tienes que explicar o decirle algo más vale que sea concreto y en poco tiempo. Indicar la finalidad de lo que le dices cuando hables con él te ayudará.
  • Practica la paciencia. Tu hijo tiene sus ritmos y tiempos. Por más que le insistas no aprenderá más rápido. Ten en cuenta que se encuentra en pleno crecimiento tanto físico cómo psicológico, biológico y social. No hay prisas, respétalo y cultiva tu paciencia.
  • Háblale de las emociones y permítele sentirlas. La educación emocional es un aspecto clave para un desarrollo psicológico y social equilibrado. Permítele sentir cada emoción que experimente sin etiquetarla como buena o mala. No reprimas su tristeza ni su enfado, son necesarios y proporciónale herramientas para manejarlas.
  • Hazle saber cuánto lo quieres. Tu hijo necesita saber que es importante para ti y que lo valoras. Díselo y demuéstraselo con palabras, con abrazos, con miradas y con apoyo. El amor es el ingrediente fundamental para una buena comunicación emocional.

Por último, no olvides que comunicar afecto es dar amor en todos los sentidos y facilitar a tu hijo una de las mejores herramientas para hacer frente a la vida.

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