El poder de las caricias emocionales

El poder de las caricias emocionales
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Acariciar más allá del contacto físico y tocar el alma de la otra persona con una mirada, un simple susurro o con la ternura de las palabras nos ayuda a crecer en seguridad y felicidad estrechando lazos. Las caricias emocionales alimentan el corazón de quien las recibe, pero también de la persona que las regala, ya sea un niño o un adulto. Profundicemos en esta bonita práctica.

Las caricias emocionales en la infancia

Las caricias emocionales trasmiten a los niños un profundo mensaje por parte de sus padres. Gracias a ellas, los niños son capaces de sentir el amor y el respeto que estos sienten hacia ellos, queriéndolos tal y como son y de sentirse reconocidos y válidos. Además, refuerzan el vínculo afectivo entre padres e hijos y ayudan a que la convivencia sea más adecuada.

El poder de las caricias emocionales

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Una caricia emocional no tiene porqué conllevar contacto físico, pero sí contacto emocional. Puede ser desde hablar al niño con ternura para decirle que estamos orgullosos de él, hasta una mirada desbordante de cariño o un fuerte abrazo. La clave está en que de algún modo al niño le llegue afecto porque así sus necesidades emocionales estarán cubiertas y tendrá poco a poco más seguridad en sí mismo, sobre todo si el afecto procede de sus figuras de apego.

Acariciar emocionalmente a los demás

Las caricias emocionales no son solo cosa de niños, los adultos también nos nutrimos emocionalmente de ellas como por ejemplo mediante los abrazos, una mirada cargada de cariño o una palabra de ánimo. No dejamos de ser seres sociales por lo que necesitamos el contacto de los demás para sobrevivir y sobre todo este tipo de caricias que nos reconfortan y hacen que nos sintamos más queridos y reconocidos.

El problema se encuentra en que sabemos muy poco sobre cómo demostrar afecto y más cuando este va dirigido a los adultos. Nadie nos ha enseñado ni nos ha hablado de ello. Por otro lado, también hay quien se cree no merecedor del mismo o incluso aquellos que por su desarrollo han aprendido a acariciar negativamente a los demás a través del desprecio, la crítica o el sarcasmo. Acariciar sanamente no es tan complicado, pero tampoco está lo suficientemente extendido como para que todos sepamos cómo hacerlo. 

Pareja abrándose

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Así, cuánto más amplio sea nuestro abanico de caricias emocionales tanto al regalarlas como al recibirlas mejor serán nuestras relaciones y la convivencia con los demás y no solo con nuestra pareja e hijos, también podemos proporcionarlas a nuestros amigos o en nuestro entorno laboral. No olvidemos que un contexto cargado de afecto es un lugar que invita al bienestar. 

Cómo poner en práctica las caricias emocionales

Las caricias emocionales no entienden de género, raza o clase social, simplemente son un regalo que hacemos a los demás y en definitiva, a nosotros mismos, ya que según algunas investigaciones en psicología el acto de dar nos hace más felices. Además, acariciar emocionalmente tiene sus beneficios:

  • Fomenta el vínculo que establecemos con los demás
  • Aporta reconocimiento y seguridad
  • Predispone a ayudar 
  • Fomenta la autoestima y la expresión de emociones
  • Facilita la comunicación y la conducta de ayuda
  • Proporcionan bienestar

En definitiva, todos somos responsables de potenciar este tipo de hábitos que no cuestan dinero y tan solo produce beneficios en las relaciones que mantenemos con las personas de nuestro alrededor y con nosotros mismos.

Todo podemos convertirnos en arquitectos de caricias emocionales cargadas de afecto positivo. La única premisa que hay que tener presente es que deseemos hacerlo de todo corazón. Y ahora, piensa detenidamente ¿cuáles son las caricias emocionales que das a los demás y las que recibes? ¡Pongámoslas de moda!

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