La crisis del cuarto de vida

Sientes que a todos les va mejor que a ti, que no avanzas. Te siente sola, frustrada y con ganas de dar un paso más que no llega...tranquila, es normal.

la crisis del cuarto de vida

Has terminado la carrera, ya tienes ese título por el que tanto peleaste. Puede que incluso hayas conseguido tu primer trabajo y hasta te hayas independizado. Has llegado a la vida adulta y en lugar de sentir satisfacción sientes frustración. No te agobies, no eres la única, no es algo raro, estás pasando por la crisis del cuarto de vida.

Esta crisis empezó a ser reconocida hace poco por el mundo de la psicología y se debe a la falta total de certezas. Se da entre los 20 y los 30 años y puede ser muy dura. Tiene una serie de características muy claras que se podrían enmarcar en tres categorías: relaciones, trabajo y mundo interior.

Relaciones

soñando con boda

Soñando con boda / shutterstock

Amor y familia: durante la crisis del cuarto de vida empezamos a sentir la necesidad de una relación larga y estable. Por otra parte, perdemos el interés en una vida sexual sin carga emocional, es decir, que ya no nos interesa tanto el “aquí te pillo aquí te mato”. Todo eso lleva a que empecemos a tener deseos de formar una familia y tener hijos. Todos estos sentimientos serán incluso más duros si no tenemos pareja o si nuestra pareja no comparte nuestros deseos. Por eso, lo más importante es que repares tu corazón y no te precipites. Evita que tus deseos por avanzar te lleven a comprometerte con cualquiera.

Amistad: la crisis de los 25 años nos lleva a replantearnos nuestras amistades y eso hace que nos decepcionemos, muchas veces, con nuestras relaciones sociales. Y es que empezamos a ser más exigentes a la hora de dar nuestra amistad. Eso hace que nos demos cuenta de que muchos de los que llamábamos amigos no lo eran.

Trabajo

frustración en el trabajo

Frustración en el trabajo / shutterstock

El sentimiento que suele predominar es el de frustración. Con la crisis del cuarto de vida muchas nos replanteamos si somos buenas en lo nuestro, ya que no encontramos nada acorde a nuestro nivel de estudios, nuestras capacidades y nuestras expectativas. Ésto hace que tengamos una constante sensación de inseguridad respecto al futuro inmediato y al valor de nuestros logros.

Mundo interior

crisis interna

Crisis interna / shutterstock

Durante esta crisis se sufre una gran confusión respecto a nuestra identidad. Igual que nos replanteamos nuestras amistades, también nos replanteamos quiénes somos como adultas. Además, vemos como nuestras ideas y opiniones, antes tan firmes, se tambalean. Ésto se debe a que, al empezar a tener nuestra propia vida, nos replanteamos nuestros pilares morales. Como consecuencia de ésto, se puede producir un cambio de opinión o una radicalización.

Otra de las características de la crisis del cuarto de vida es el sentimiento de aislamiento y soledad, al sentir que nadie entiende por lo que estamos pasando. De hecho, es muy posible que nadie en tu casa lo entienda, ya que tus padres y tus hermanos estarán en otras etapas de su vida.

El sentimiento de soledad y el replanteamiento de los ideales hacen que muchas personas se aventuren tímidamente en el mundo de las drogas. Por eso, si ves que alguien está pasando por esto o tú misma lo estás sufriendo, es importante que acudas a un profesional.

envidia de otros

Envidia de otros / shutterstock

Pero, sin duda, la característica más importante de esta crisis, la que podría resumir todo, es que sientes que a todo el mundo le va mejor que a ti. Esa frustración, esa desilusión, ese sentimiento de nostalgia del pasado, son cosas tuyas. Sin embargo, se hacen aún más duros porque te fijas, inevitablemente, en los logros de otros y los magnificas.

Conclusión

Hablar con una psicóloga

Hablar con una psicóloga / shutterstock

La primera conclusión que queremos que saques es que no estás sola en ésto. Muchas personas están pasando por lo mismo que tú ahora. La crisis del cuarto de vida forma parte de tu proceso de crecimiento personal…y se acabará.

Sin embargo, aunque es un momento completamente natural y normal, sabemos que es muy duro. Por eso, no dudes en compartir como te sientes, desahógate. Recurre, incluso, a un profesional para que te ayude a afrontarlo. Y sobre todo, tranquila, lo estás haciendo bien y tus esfuerzos tendrán recompensa.

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