No idealices a quien amas, míralo sin anestesia

No idealices a quien amas, míralo sin anestesia
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Cuando te enamoras ves a la otra persona única y especial. Piensas que no hay nadie en el mundo como ella e incluso que es perfecta. Es como si te olvidaras de todo los demás. Pasas noches en vela, no paras de sonreír, de decir estupideces y de soñar despierta… Es lo que tiene estar enamorada que vives en una nube e idealizas a quien amas. Pero mucho cuidado con esto porque puede que con el paso del tiempo la vuelta a la realidad duela más de lo esperado. Hablemos sobre ello.

El cerebro enamorado

Según las últimas investigaciones en psicología y neurociencias, el enamoramiento tiene en el cerebro un efecto similar al de las drogas. Cuando te enamoras, tu cerebro comienza a segregar de repente una cantidad de sustancias (serotonina, dopamina, oxitocina…) que te provocan un estado de éxtasis y euforia. En esta situación el equilibrio químico de tu mente se encuentra totalmente alterado, mientras te invaden sentimiento de placer y bienestar que provocan que te “enganches” a la otra persona.

No idealices a quien amas, míralo sin anestesia

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Cuando estas enamorada tu parte más racional es como si se apagara y te encontraras totalmente anestesiada. Por eso te vuelves menos productiva, pero más sensible y vulnerable.

Pero no te alarmes, con el paso del tiempo este estado se irá reduciendo. Poco a poco tu cerebro dará paso a emociones más racionales que te permitirán quitarte la venda que has construido sobre tus ojos y que te impedía ver a la otra persona tal cual es.

El peligro de la idealizar a quien amas

Aunque a todos nos gusta la sensación de estar enamorados por el subidón que conlleva no hay que olvidar que esta etapa puede ser muy peligrosa dependiendo del grado de idealización que se haga de la otra persona. De ahí que digan que el amor es ciego porque generalmente suele haber una gran distancia entre cómo es la otra persona y cómo la percibes, solo que en un principio no te das cuenta.

Si bien es casi imposible que puedas escapar de las garras de la idealización es conveniente que tengas en cuenta todo lo que conlleva, para que en un futuro la decepción no te invada y a quien veías como único y especial, no se convierte en uno más.

Idealizar a quien amas es necesario y tiene su fundamento en la visión especial que mantienes de la otra persona. Cuando lo haces, amplias de manera exagerada los aspectos positivos de tu pareja y disminuyes los negativos. Es algo así como si pusieras en marcha un filtro selectivo y te quedaras solo con lo bueno para construir una imagen única del otro. Por eso muchas veces tu opinión sobre esa persona difiere de la del resto.

Además, cuando idealizas a quien amas tu fantasía se dispara y te encuentras en un estado permanente de soñar despierta. Solo deseas encontrártelo de nuevo, esperas ansiosa el momento de vuestra cita o imaginas cómo serán vuestras próximas conversaciones. Estás en alerta. Pero todo esto no deja de girar en torno a la imagen ideal que te has creado de la otra persona, es decir, a tus expectativas.

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Aterrizar tras el enamoramiento

Cuando el enamoramiento llega a su fin, el proceso de idealización también y esto puede tener como consecuencia que la relación termine o se transforme para dar paso al amor. Esto dependerá sobre todo de la diferencia que exista entre la realidad y la fantasía que has creado de la otra persona a través de tus expectativas. Si la persona que has idealizado no se corresponde a la imagen que has creado de ella, lo más probable es que tu relación acabe o que pierdas interés y motivación por ella.

Aterrizar y entrar en contacto con la realidad tras haber estado viviendo en una nube puede llegar a ser para ti algo frustrante y decepcionante cuando empiezas a considerar que la otra persona “ya no es lo que era“. O bien, puede ser el paso hacia la construcción de un amor maduro y consciente. Lo que sí está claro es que volver a la realidad tras ese período de anestesia supone amar de otra manera. 

Tras este abrir de ojos, entenderás que la idealización es ese impulso que te incita a conocer al otro y querer fusionarte con él en todos los sentidos. Y que aunque pueda ser frustrante siempre es un aprendizaje que te ayudará a consolidar tu relación o por el contrario a revisar tus expectativas y trampas mentales. Ahora bien, el amor es otra experiencia mucho más sincera y profunda que conlleva relacionarse con el otro desde el centro de tu existencia.

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