No obligues a tu hijo a besar a los adultos

No obligues a tu hijo a dar besos a los adultos
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“¡Dale un beso a tu abuela!”, “Saluda a tu tío” o “Deja que tu prima te abrace” son expresiones muy comunes que seguramente has dicho a tu hijo ante cualquier visita o encuentro familiar. Sin embargo, pueden ocasionar sentimientos incómodos en él si no se encuentra motivado para llevar a cabo lo que le propones. Forzar el afecto de tu hijo no está recomendado. Te lo explicamos.

El afecto forzado en los niños

Es importante que tu hijo se socialice y aprenda a convivir con los demás. Por lo que enseñarle habilidades sociales básicas como saludar, despedirse, estar atento, dar las gracias o pedir perdón es fundamental desde una edad temprana. Sin embargo, si no se siente cómodo con una persona o simplemente no le apetece en ese momento dar un beso o un abrazo no es necesario forzarlo.

Para tu hijo estos gestos son formas de afecto auténticas a través de las cuales muestra su cariño. Por ello es comprensible que no le surjan de manera espontánea o cuando se lo pides. Forzarle a dar un beso o un abrazo es mandarle el mensaje de que sus emociones no cuentan y no son respetadas. Y obstaculizará más adelante su capacidad de expresarse de manera asertiva.

No obligues a tu hijo a dar besos a los adultos

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Otra razón que justifica que no obligues a tu hijo a dar besos y abrazos es respetar su carácter. Ten en cuenta que todos los niños no son iguales, algunos se muestran más cariñosos y otros en cambio son más tímidos y les cuesta mostrar sus sentimientos. Si tu hijo es como estos últimos imagínate cómo lo estará pasando cada vez que le empujes a hacerlo. La timidez no es un problema ni significa tener un defecto es un rasgo de personalidad que se puede ir atenuando con el paso de los años.

La escritora, psicóloga y madre Vinka Jackson afirma que “Los niños tienen la libertad de decidir cómo relacionarse. Si a los adultos nadie nos obliga a besar y a abrazar a personas que no queremos, ese mismo respeto merecen los niños“.

Además de todo lo mencionado, también le estás transmitiendo el mensaje de que su cuerpo no le pertenece y que no tiene poder de decisión sobre él. De modo que el niño puede llegar a interpretar que es necesario ofrecer afecto físico para complacer a los demás.

¿Cómo manejar este tipo de situaciones con tu hijo?

Indudablemente los padres son los responsables de la educación de su hijo y de enseñarle cómo relacionarse y cuáles son los límites de sus interacciones. Pero como explica Vinka Jackson “El rol de los adultos es alentar y cuidar a que estos vayan encontrando su “medida justa” o su estilo en cómo se vinculan, con quiénes y cuándo“. Por lo tanto, puedes ofrecer a tu hijo una serie de pautas para relacionarse que le sirvan como soporte pero poco a poco el irá encontrando su estilo.

Así, ante la negativa de tu hijo a dar un beso o un abrazo a un familiar o a alguien que es desconocido para él puedes actuar de diversas maneras, pero sin recurrir al chantaje. De lo contrario podrá aprender a fingir el afecto como estrategia de manipulación.

Una opción es que actúes con total naturalidad ante lo sucedido. Si a tu hijo no le apetece dar un beso, puedes pedirle que dé la mano, diga los buenos días u ofrezca un choque de manos tipo “Dame esos cinco” a la otra persona. También puedes simplemente no dar demasiada importancia a lo sucedido. Incluso, puedes decir a la otra persona que lo deje tranquilo y no le obligue, que cuando esté preparado lo hará.

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Ahora bien, si esto ocurre solo con alguien en concreto es importante que intentes averiguar cual es la causa en la medida de lo posible. Para ello es fundamental reconocer sus sentimientos y emociones con el objetivo de que se sienta cómodo para luego, enseñarle a detectarlos y gestionarlos.

Por último, es muy importante que le transmitas a tu hijo la importancia de respetar su cuerpo. En este caso es fundamental que aprenda cuáles son los límites en el momento que alguien invada su espacio personal y que comprenda que nunca debe permitir ser tocado si se siente incómodo. Solo él es responsable de las decisiones sobre su cuerpo. Para ello explícale que siempre puede elegir si dar un beso, un abrazo o no.

Como ves, no es necesario que te enfades con tu hijo porque no quiera saludar a una persona. Lo importante es respetarlo y promover ese mismo respeto hacia él por parte de los demás. Incluso, puedes enseñarle otras formas más allá de los besos y abrazos para saludar. Además, no hay nada más bonito que observar como crecen y aprenden a expresar sus sentimientos para relacionarse.

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